The Mandalorian & Grogu: No es Andor (y qué bueno que no lo sea)
Lo bueno, lo malo y lo palomero de la nueva película de Star Wars.
Hace unos días se estrenó en cines la película de Star Wars: The Mandalorian and Grogu (2026).
Teníamos 7 años sin una película en la pantalla grande de esta franquicia. Se presentó con bombo y platillo ante críticas no tan amigable, valga la redundancia, de los críticos especializados, pero con buenas reseñas del público en general.
Queriendo evitar spoilers, me lancé al cine no el día del estrenó, pero sí el día después. Honestamente, no sabía qué esperar. Lo poco que había leído en redes sociales no era promisorio, muchas críticas, así que me hice de mi paquetazo de palomitas y Icee, el combo ganador, y me metí a la sala. Sorprendentemente, sólo había 4 personas más. Para ser un viernes en a noche, me sorprendió y me hizo pensar que se vendría una catástrofe.
Sin embargo, 131 minutos después, salí satisfecho de la sala.
The Mandalorian and Grogu no es una gran película, ni tampoco será el filme que revivirá la muy golpeada franquicia de Star Wars. Pero, sí es un largometraje que te divierte y no te hace pensar mucho, en términos más coloquiales, está palomera.
¿De qué va?
La trama es muy simple, Din Djarin (para los amigos, Mando) trabaja para la Nueva República cazando altos mandos del Imperio que siguen por ahí fastidiando, sobre todo, en zonas del Outer Rim. Como es costumbre, lo acompaña Grogu.
Para poder mantener una relación amigable y de cooperación entre la Nueva República y los Hutts, así como poder recibir de ellos la ubicación y descripción de uno de los mandos del Imperio al que sólo conocen por nombre, encomiendan a Mando recuperar al hijo de Jabba the Hutt, Rotta, que, curiosamente, comparte el mismo apelativo de su padre, es decir, Rotta the Hutt. Quienes piden el trabajo son los llamados Gemelos Hutt, quienes son hermanos del difunto Jabba y ahora controlan el sindicado de los Hutts. Vaya que se esforzaron con el nombre.
Es así como, a regañadientes, Mando se embarca en la misión de rescatar a Rotta, quien, por cierto, previamente ya había sido rescatado por Anakin Skywalker y Ahsoka en la película animada de Star Wars: The Clone Wars (2018). Su captor, Lord Janu, líder criminal de la luna de Shakari, ubicada en el sistema del mismo nombre en el Outer Rim, utiliza a Rotta para peleas en una arena.
Y hasta aquí llego con la trama, porque lo que sigue puede ya catalogarse como spoilers, lo único que puedo agregar es que no todo es lo que parece, la decisión de ayudar o no a Rotta terminará afectando a Mando y llevará a Grogu a tener que enfrentarse a una dura realidad.
Pero ¿Y las críticas?
La película en sí no aporta mucho al universo de la franquicia, es decir, suma poco al lore. Pero sabemos hacia a dónde va la saga, al clon de Palpatine y a Rey Skywalker, es decir, toda esa basura de la trilogía de las secuelas como sucedió con la temporada 3 de la serie de The Mandalorian (2019 – presente). Ideal que sea una historia contenida y no nos haga pensar en eso, mientras más alejado se mantenga de esa basura, mejor.
Por ahí gran parte de las críticas va sobre eso, que si son algunos capítulos de la fallida cuarta temporada juntos, que es una historia que no avanza mucho la trama, que no hay mucho desarrollo de personajes y no sé qué más.
Sin embargo, desde mi punto de vista muy particular, que sea una historia contenida es lo que le da su valor. Regresamos un poco a los inicios de la serie, vemos a Mando haciendo uso de todo su arsenal e ingenio para capturar a sus presas, cosa que se agradece porque, como ya comentamos, la tercera temporada fue una basura. Cuando abandonara el esquema de una aventura por capítulo y quisieron meter el lore de la trilogía secuela con calzador, la serie se fue para abajo.
No siempre necesitas que todo encaje en el gran esquema del universo, a veces, sólo necesitas divertirte.
Otra de las grandes críticas es que está película se alejó bastante de la atmosfera de Andor (2022-2025), una serie que nos dio una brutal segunda temporada, pero claramente dirigida a un público más adulto.
The Mandalorian and Grogu no busca ser tan existencialista ni profunda, no busca hacerte meditar sobre lo que uno sacrificaría por sus principios y para combatir las injusticias. No, simplemente es una aventura de un poquito más de 2 horas que te permite desconectarte un rato de la realidad.
Sí, claramente su público objetivo, primordialmente, son los niños y, honestamente, no le veo el problema. Aunque sí hay cosas que pueden fastidiar un poco, a mí, por ejemplo, no me gustaron los personajes Anzellans. Ni Babu Frik de The Rise of Skywalker (2019) ni los 4 que salen en esta película me parecen simpáticos, al grado que ni me interesé por aprenderme o buscar sus nombres para esta reseña. Pero entiendo por qué están en la historia y su función, son el comic relief que tanto es usado en la media estadounidense.
Sin embargo, creo que Grogu pasa de ser un personaje cute que está para vender mercancía a uno que entiende su función como un hijo adoptivo del culto mandaloriano de Los Hijos de la Guardia al que pertenece Din Djarin. Asimismo, se comienza a poner en la discusión qué pasará con Grogu cuando su padre adoptivo no esté. La especie del primero es mucho más longeva que un simple mandaloriano. Aunque no se toca tan profundamente como se hubiera podido, es algo interesante de contemplar.
Por su parte, Mando termina la película como la empezó, sólo con una nave nueva. No es ni reclamo ni spoiler, desde los cortos vimos el nuevo Razor Crest.
Por otra parte, de mis pocas quejas, es que la incorporación de Zeb de Rebels (2014-2018) no me pareció tan orgánica en la serie y, ahora en la película, como que no termina de conectar. Asimismo, Rotta llega a cansar. De por sí, no tengo buenos recuerdos de él de la película animada, ahora menos. No me pareció un buen personaje y por temas de como envejece su especie, ni siquiera debería tener la edad que se muestra en esta película, pero si me meto en ese tema, no acabamos nunca.
¡RESPETA LO QUE TÚ MISMO ESTABLECISTE PREVIAMENTE DAVE FILONI!!
Para finalizar esta parte, también diré que, nuevamente, desde mi punto de vista, la banda sonora no me pareció tan épica. Claro está, acostumbrado al trabajo del grandísimo John Williams, cualquier cosa en Star Wars que no sea de él no me sonará bien. He leído y escuchado a muchas personas que les pareció fenomenal el trabajo del compositor Ludwig Göransson, pero a mí sólo me gustó el tema ya conocido de la serie.
Veredicto
Como dije, esta es una película totalmente palomera. No te va a cambiar la vida, no te hará pensar en algo más cuando salgas y, probablemente, no se quede en tu memoria mucho tiempo, pero el rato que estés en el cine lo vas a pasar muy bien.
No busca rascarle a la nostalgia como otros productos de Disney lo han intentado, no hay cameos sorpresa ni nada por el estilo, es una historia que se mantiene por su propio pie.
The Mandalorian and Grogu no es Andor, no es Maul – Shadow Lord (2026), no es la trilogía original, pero sí es una cinta entretenida.
Manda a volar las críticas “especializadas” y date una vuelta por tu cine más cercano.
La recomiendo sin pensarlo dos veces. De 5 estrellas, le doy 3.5.
This is the way.









