Terror asiático
Cuatro recomendaciones para este Halloween
Hace ya unos ayeres, de este lado del mundo, se pusieron de moda las películas de terror asiáticas, en específico, las japonesas. Pudimos ver, tanto en versión original como en su adaptación estadounidense, largometrajes como El Aro (1998/2002) o La Maldición (2002/2004). Pero las versiones originales llegaban a cuentagotas, los cienes no estaban listos para este tipo de películas.
Sin embargo, gracias a las plataformas de streaming, actualmente tenemos acceso casi sin límites a los grandes estrenos de aquella parte del mundo, así como producciones destinadas únicamente a dichas plataformas. Y si tienes una VPN o eres amigo de Jack Sparrow, no hay límite para lo que puedes ver.
En ese orden de ideas, y aprovechando que estamos en la semana más terrorífica del año, es decir, la última de octubre y con Halloween a la puerta, me permito platicarles de 3 películas de terror asiáticas, bueno, siendo más específicos, del sudeste asiático.
Susurros mortales
Empecemos con una película tailandesa que en México lleva el nombre de Susurros mortales (Wantha, 2023).
Les seré honestos, no sabía nada de esta película, pero ya por ahí había visto un par de películas de este país que me habían gustado, sobre todo una de nombre Shutter: El fotógrafo (Pisanthanakun/Wongpoom, 2004) que se me quedó muy grabada por el grandísimo giro de tuerca del final. Es así como, muchos años después, con un poco de tiempo libre y con ganas de ver algo diferente, es que le di oportunidad a Susurros Mortales.
La historia, ambientada en 1972, va de una familia que se encuentra acechada por un ente demoníaco. Conformada por 8 miembros, los 2 padres, 3 hijos y 3 hijas, mismos que viven en una granja que se encuentra aislada de todo.
Una niña de la aldea cercana muere de manera terrible tras una enfermedad. Las 3 niñas de la familia protagonista, poco después, ven a una mujer vestida de negro debajo de un árbol. Claramente, no es una situación común.
Poco después del avistamiento, una de las niñas, la mediana entre ellas, cae enferma.
Es así como la historia se va desarrollando. La familia empieza a sufrir situaciones paranormales durante las noches. La hija enferma, de nombre Yam, comienza a actuar de manera errática y un día es atacada por la mujer de negro.
Tras el ataque, se vuelve una carrera contra reloj para salvar a la joven Yam, los hermanos, siendo el más grande, Yak, el encargado de buscar la solución final al problema. Por ello, él terminará enfrentando a la entidad demoniaca acompañado de su mentor Sarge.
A grandes rasgos, esa es la historia de la película. No comento más porque caería en spoilers y, como saben, odio ser ese tipo de personas que arruinan las películas.
Lo que sí les puedo señalar es que es una buena historia. Tiene varios momentos de tensión, algunos buenos sustos y un final no tan esperado. Las actuaciones son buenas, la ambientación también. El lore es un poco confuso, pero creo que eso se achaca más a la traducción que al guion.
Yo la vi en el idioma original con subtítulos, pero también está la versión en español.
La historia está basada en un relato del autor tailandés Krittanon y tuvo gran éxito en su país de origen, al grado que se comisionó una segunda parte que muy pronto fue estrenada, en 2024 para ser más exactos. Tuvo la participación de todo el elenco original y fue dirigida por el mismo director.
Sin embargo, esta segunda parte perdió un poco la brújula. Intentó incrementar el lore de la historia, sin embargo, esto generó un poco de mayor confusión, se contrapuso a algunas cosas de la primera parte y dejó de ser una historia de posesión demoníaca y se convirtió más en una historia de cazafantasmas. Aunque también está basada en el argumento de Krittanon, toma un camino elegido por el propio director de la cinta.
Yak es ahora el protagonista y el resto de la familia queda relegada para el tercer acto de la película. En esta ocasión, la historia se desenvuelve, mayoritariamente, en un bosque de nombre Dong Khomot, donde se encuentran varias entidades paranormales.
Yak, su compañero Sarge y varios hombres más buscarán internarse en el bosque y terminar de una buena vez con el espíritu que atormentó a su familia 3 años atrás. Nos encontramos, entonces, en un juego de gato y ratón donde tal vez Yak y su familia no salgan airosos.
Por ahí leí que ambas películas están basadas en Evil Dead de Sam Raimi, y si eres fan de esta serie, seguro encontrarás las similitudes. En mi caso, he visto algunas de Evil Dead, pero no soy tan fan de Ash, pero conozco al personaje y puedo ver varias semejanzas entre Yak y Ash. Creo que es una pena.
La primera película, a pesar de contar una premisa no tan original, una posesión demoniaca, tenía ese cierto aire de originalidad que le da la cultura tailandesa. Sin embargo, la segunda parte se pierde en una historia que termina siendo más de acción que de terror, aunado a que contradice su propio canon, cosa que es una ofensa imperdonable. Los llamados “retcons” son lo peor que pueda pasarle a una historia.
Sin embargo, la película nuevamente tuvo éxito, porque, nuevamente, se solicitó una nueva secuela. Y parece que en Tailandia no hacen más que grabar películas, porque en octubre de 2025 se estrenó la tercera parte.
No he tenido la oportunidad de ver esta película, ya que en Netflix México aún no está. Una vez esté disponible, le veré. Aunque, tras el chasco de la 2 y sabiendo que ahora hay un nuevo director, que no está todo el elenco original y que la historia no está basada en ninguno de los relatos de Krittanon, sospecho que no será la mejor de la trilogía.
En resumen, altamente recomendable la primera, si no tienes nada mejor que hacer y quieres seguir la historia, la 2 puede ser buena opción para un domingo de aburrimiento, y habrá que esperar a que nos llegue la tercera parte.
El elixir de la inmortalidad
Por ahí del año 2006 tuve la oportunidad de ver una película de terror indonesia que lleva el nombre de Espejo (Saputra, 2005), era la primera vez que podía ver una película de aquel país. Malísima como ella sola, no la terminé de ver de tan aburrida que estaba.
Es así como quedé desilusionado de los largometrajes de aquellas tierras. Años después, la famosísima La Redada (Evans, 2011) redimió el cine indonesio antes mis ojos. Aunque, sin ánimos de mentirles, diré que dejé en el abandono las películas del país de los dragones de Komodo por varios años.
Hasta hace unas horas.
En la última semana de octubre, en varios países, la película El elixir de la inmortalidad (Stamboel, 2025) se encuentra ubicada en el top 10 de lo más visto. Es así que decidí darle una oportunidad a esta película apenas unas horas antes de escribir esta columna.
Primero que nada, les diré que la traducción correcta del título es Eterno y próspero, cosa que suena mejor a lo que decidieron ponerle en español. Terribles algunas traducciones que hacen cuando buscan vender películas en los mercados hispanoparlantes.
Pero me desvío. La historia se centra en el clásico ataque de zombies.
Después que un magnate herbolario fabricara una mezcla que permite rejuvenecer a las personas, se topa con que dicho líquido tiene efectos secundarios.
Desarrollada en un pueblo de la provincia de Java, la familia dueña de la empresa herbolaria se reúne para concluir la firma de un contrato que terminaría con la venta definitiva de dicha empresa a una farmacéutica. Aunado a la tensión por la cesión, hay un conflicto familiar ya que la mejor amiga de la hija del empresario se casó con éste, generando una situación complicada entre los protagonistas.
Al inicio, el patriarca decide probar la fórmula que él mismo diseñó, dándonos nuestro zombie 0. Y aquí es donde se desata todo.
Siendo una aldea pequeña, la infección zombie correo como agua. A los miembros de la familia se unen un policía y su novia. Todos buscan mantenerse con vida y escapar del lugar. Sin embargo, la situación se complica cuando no hay medios de transporte y la ayuda está muy lejana.
Como comenté, es una historia común de zombies, aunque la ejecución es buena. Hace rato que no veía una película de Indonesia, y me sorprendió de grata manera ver los valores de producción. No le pide nada a lo que hacen los estadounidenses, por ejemplo. Además, le agregan algunos aspectos nuevos e interesantes al lore de los muertos vivientes. Siempre es agradable ver cosas nuevas en una historia que se ha contado miles de veces.
Asimismo, el largometraje presenta varios elementos de la cultura indonesia, desde la vestimenta, así como dinámicas familiares y situaciones religiosas. Por otra parte, sorprende ver el manejo del gore. No temen mostrar el terror y consecuencias de un ataque de muertos vivientes. La sangre sobra y qué decir de las mutilaciones. Ni los niños están exentos de sufrir una mordedura zombie. Realmente impactante ver el buen trabajo de los efectos especiales, maquillaje y dirección. Un excelente desarrollo, sin dudas.
Me entretuvo en todo momento, la vi en su idioma original y no hubo problemas en seguir la trama. El único “pero” que puedo poner es que los personajes son, en varios momentos, altamente estúpidos. Varias cosas que suceden son gracias a que el guion necesitaba que sus personajes tomaran decisiones con poco criterio. Pero bueno, no todo puede ser bueno.
Pero como comenté, me gustó y la recomiendo altamente. Por ahí deja un final abierto para una posible secuela, aunque dudo que sea con el elenco original.
Tengo que confesar, que, por razones muy personales, le tengo cariño a Indonesia, por lo que ver una película bien hecha, que genera tensión y agrega cosas nuevas a un subgénero altamente explotado es una gran satisfacción.
Si son fan de los zombies, se las recomiendo mucho.
Maleficio
Finalmente, hablaré de la película más bizarra y perturbadora de las que estoy recomendando en esta ocasión. En Hispanoamérica le llamaron Maleficio (Ko, 2022), que parece ser una traducción literal del chino original, aplausos en esta ocasión para los traductores.
Película taiwanesa que es difícil de reseñar sin caer en spoilers ya que está narrada de manera no lineal brincado entre periodos de tiempo y perspectivas de la narración. Filmado casi en su totalidad con el estilo “found footage”, pasamos entre cámaras personales, cámaras de vigilancia, etc.
Nos presenta la historia de Ronan, una mujer que empieza implorando a los espectadores que la ayuden a decir un encantamiento, así como solicitando recordar un símbolo, esto, para ayudar a su joven hija de 6 años.
En el camino, nos vamos enterando el porqué del encantamiento y la necesidad de hacerlo público. Como comenté, la historia no se cuenta en un orden cronológico, por lo que vamos armando el rompecabezas poco a poco. Pero en sí, Ronan, su novio y su cuñado visitan la aldea de los familiares de ellos y terminan interviniendo un ritual a la deidad Madre-Buda.
Esto desata un sinfín de problemas para Ronan y, por consiguiente, para su hija, así como cualquier persona cercana a ella.
Es una historia muy bien contada, pero sumamente inquietante, que desde el minuto uno te hace pensar “¿Qué carajos estoy viendo?”, para terminar diciendo “¿Qué carajos vi?”.
Es perturbadora, da asco, da miedo, te mantiene al filo de tu asiento y al final, te hace dudar un poco de que si realmente es ficción lo que acabas de ver. En mis libros, de lo mejor de terror que he visto, fácil, en el último lustro. Una película que aún pienso y no termino de quitarme ese “y si sí”.
La recomiendo ampliamente, si eres fan del terror, es un “must”.
¿Dónde Ver?
Todas las películas referidas en este artículo las puedes encontrar en Netflix.














