"Shrinking": ¿Por qué es la terapia que no sabías que necesitabas?
Cómo un vuelo sobre el Pacífico me hizo adicto a una serie.
Me encontraba yo en un vuelo a través del océano Pacífico con muchas horas que matar. Harto de la sección de “Películas” del sistema de entretenimiento, decidí darle una oportunidad a las “Series”. En dicha sección, había un espacio para producciones de Apple Tv.
Al no tener suscripción a dicho servicio, aproveché la oportunidad y opté por entrar a ver qué me encontraba. Estaban algunas opciones de las que había escuchado hablar, como Severance y The Morning Show. Pero no queriendo meterme a opciones de una hora por capítulo, decidí por darle click al primer capítulo de la primera temporada de la serie Shrinking.
En algún momento había escuchado de ella, especialmente, porque era uno de los pocos protagónicos de Harrison Ford en televisión, además de que el otro personaje era interpretado por Jason Segel, a quien conocía por su trabajo en How I Meet Your Mother, y creo que es un consenso generalizado que Marshall era el mejor personaje masculino de esa serie.
Pero bueno, con muchos kilómetros que recorrer, empecé a ver esta producción de Apple Tv sin más contexto que saber quiénes salían. Antes de aterrizar en el continente americano, ya me había aventado los 10 episodios conformados por la primera temporada. La serie es adictiva, es graciosa, con momentos de drama muy bien integrados.
Ya con un poco de calma, pude ver que además de Jason Segel, aparecían como creadores dos personas más, el primero, el actor Brett Goldstein, quien interpreta a Roy Ken en Ted Lasso, además de haber sido escritor para dicha serie, entre otros trabajos, mientras que el segundo, el mismísimo Bill Lawrence.
Lawrence es un escritor y productor estadounidense que ha generado algunos de los mejores shows de las últimas décadas. El ya mencionado Ted Lasso, Cougar Town, Bad Monkey y dos de mis series favoritas de todos los tiempos, Spin City que protagonizó Michael J. Fox y Charlie Sheen tras la salida del primero por su enfermedad, y la grandísima Scrubs.
Scrubs, serie que seguía un grupo de médicos, era en sí una serie de comedia, pero nunca tuvo miedo a irse al lado dramático del mundo de la medicina. Podías pasar de una sonrisa a una lágrima en el mismo episodio. Todos los que fuimos seguidores de dicha serie, viviremos atormentados por ese gran capítulo donde muere el personaje de Brendan Fraser y el Dr. Cox, magistralmente interpretado por John C. McGinley, tiene que aceptarlo. Obra maestra.
Este tipo de montaña rusa de sensaciones la puedes volver a vivir con Shrinking. Es todo el estilo de Bill Lawrence, aunque se nota la mano de Segel y de Goldstein.
Pero ¿Qué es Shrinking?
La serie sigue a Jimmy Laird (Jason Segel), terapeuta que vive el duelo, de una manera autodestructiva, de su esposa Tia, muerta en un accidente automovilista. Entre drogas, alcohol y prostitutas, Jimmy intenta sobrevivir.
Sin embargo, él no está solo. Su hija adolescente, Alice, interpretada por la actriz Lukita Maxwell, vive con él, asumiendo su propio duelo y todo lo que esto implica, mientras ve como se autodestruye su padre.
En el consultorio donde trabaja Jimmy, encontramos a otra terapeuta, Gaby (Jessica Williams), amiga de Tia, y compañera de trabajo de este. El jefe de ambos, el también terapeuta Paul Rhodes, encarnado por el grandísimo Harrison Ford, completa el conjunto de psiquiatras.
El resto de los personajes importantes son la vecina de Jimmy, Liz (Christa Miller) y su esposo Derek (Ted McGinley), así como el mejor amigo de Jimmy, Brian (Michael Urie), así como un veterano del ejército estadounidense de nombre Sean (Luke Tennie).
Mientras Jimmy estaba perdido en la autodestrucción, Liz se encargó de cuidar a Alice, mientras que Brian (quien vive con su novio Charlie) ve a la distancia la situación, ya que fue alejado por el propio Jimmy.
Entre paréntesis
Entre las cosas negativas de la serie, desde mi punto de vista, es el trabajo de Christa Miller. En los primeros episodios, es el mismo personaje que hace en Scrubs, aunque poco a poco le van dando un arco argumentativo y cambia su forma de ser, no se aleja tanto de lo que vimos durante años en otra serie y que probablemente repetirá en el reboot del propio Scrubs. No es culpa de la actriz, es culpa de su marido, Bill Lawrence, que parece no sabe cómo escribirle a su esposa otro tipo de personaje.
Y ya que estamos en lo malo, tampoco fui tan fan de los cameos de actores que han trabajado de manera sistemática con Lawrence. Actores como Josh Hopkins (Cougar Town) o Neil Flynn (Scrubs) te hacen decir inmediatamente, “ahh, el del otro programa”. Y Segel no desentona, hace una breve aparición Cobie Smulders y el diálogo te hace pensar, “estarán hablando de sus parejas de How I Meet Your Mother”.
Retomando
Pero ahí voy, como siempre, desviándome del tema. Volvamos, pues.
El personaje de Sean termina siendo determinante en el avance de la historia durante la primera temporada. Al llegar de manera obligada por un juez a una sesión de terapia por motivos de violencia, tras ser dado de baja del ejército después de haber estado en Afganistán, termina siendo atendido por Jimmy.
Gracias a Sean y otros pacientes que se veían imposibilitados a superar sus problemas, Jimmy decide romper la barrera ética de su profesión y comienza a decirles lo que realmente piensa, entrometiéndose directamente en sus vidas sin el consentimiento de su jefe Paul.
Es así como a Sean, por ejemplo, lo termina ayudando a solventar sus problemas de violencia con métodos alternativos y llevándolo a vivir con él, haciéndolo partícipe de su vida y la de su hija.
Mientras empieza a ayudar a sus pacientes con este método no tan ético, el mismo Jimmy comienza a enfrentar sus problemas, entendiendo que por un largo tiempo abandonó a su hija.
Camino a la redención
La primera temporada nos muestra el intento de redención de Jimmy y cómo van avanzando sus pacientes, aunado a que su salida del abismo empieza, también, a afectar a sus cercanos. El final de temporada es espectacular y te deja con la boca abierta.
Por su parte, la segunda temporada comienza con las consecuencias del desenlace de la primera, así como la integración del elenco del propio Brett Goldstein, con un personaje que viene a alterar todo. Asimismo, se suma Damon Wayans Jr. como un interés romántico de Gaby.
La presencia del personaje de Goldstein terminará siendo el hilo conductor de la segunda temporada, dándonos un final de temporada no tan espectacular que la de la primera, pero sí con ganas de seguir viendo lo que pasará.
Tercera Temporada
El miércoles 28 de enero se estrenaron los primeros 2 capítulos de esta nueva temporada, que a diferencia de las primeras 2, que tuvieron 10 episodios, estará conformada por 11.
Saldrá uno por semana y será hasta el 8 de abril de 2026 cuando concluya.
De igual forma, se ha anunciado que habrá una cuarta, pero con los tiempos que se manejan en la actualidad, seguramente la veremos hasta principios de 2027.
Veredicto
Es una de las pocas series que realmente me han hecho reír, al menos una vez, de manera sonora. No una sonrisita o un ligero movimiento de cabeza, sino, reír como se debe.
Si eres fan de Scrubs o Ted Lasso, seguramente te encantará esta serie. Como ya comenté, tiene momentos muy graciosos, pero hay momentos donde la risa se guarda y pasas a la “lagrimita Remi”.
Si alguna vez has vivido un duelo, te podrás relacionar perfectamente con esta serie y sus personajes, ya que te vas dando cuenta que no sólo Jimmy o Alice son los afectados por la muerte de Tia, sino que muestran cómo terminó afectando al resto de su grupo cercano. Y como ir viviéndolo de una manera no tan destructiva, va permitiendo ir sanando poco a poco y abriendo puertas a nuevas personas y experiencias.
Ese tipo de trama es difícil de transmitir. Perfectamente, puedes caer en la exageración o sobre explicación o, de plano, irte directamente a la cursilería, pero no, Shrinking lo hace, desde mi perspectiva, de manera fenomenal, algo muy parecido a lo que logró Ricky Gervais, por ejemplo, con la extraordinaria serie After Life de Netflix, que, si no has visto, te la recomiendo ampliamente.
Obviamente, tiene sus defectos, pero en general, es una gran serie. Un capítulo no pasa de 35 minutos, por lo que es buena opción si no te quieres comprometer con series de una hora o más por episodio.
Del uno al cinco, le pongo uno 4.5.
Una vez terminada la temporada 3, volveré a platicarle qué me pareció. Ya veremos si ese 4.5 sube o baja.










