Hitchcock para impacientes: cuando el suspenso iba a fuego lento
Un recorrido por Psycho, The Birds y Rear Window: películas que se toman su tiempo para destrozarte los nervios
Uno de los crímenes más grandes que puede cometer un fan del suspenso es ignorar la obra de uno de los más grandes de todos los tiempos en este género (si no es el que más).
Confieso, con un dejo de pena y vergüenza, que también pertenecía a ese triste grupo de ajenos a la obra del Master of Suspense. Manifiesto que pertenecía porque al fin le di algo de atención al maestro mirando tres de sus obras más clásicas y aquí te cuento lo que me parecieron, y si se sostienen en la actualidad.
Psycho (1960)
Conocida como Psicosis en el mundo hispano. Es quizás su largometraje más conocido, y en delicioso blanco y negro.
Trata de una secretaria que roba una cuenta por cuarenta mil dólares (un dineral en aquel entonces), huye y se registra en un motel (el famoso motel Bates) administrado por un joven con una controladora madre.
The Birds (1963)
Si una obra le puede competir a Psycho es The Birds, conocida en América Latina como Los Pájaros.
Aquí seguiremos los pasos de un millonario de la alta sociedad de San Francisco, quien persigue a una potencial novia en un pequeño pueblo del norte de California, que poco a poco se vuelve extraño cuando los pájaros de todo tipo empiezan a atacar a la gente.
Una curiosidad que tiene esta cinta es que la gente suele creer que era en blanco y negro, cuando Don Alfredo la rodó a todo color. La confusión proviene de que los televisores comunes en aquella época eran a blanco y negro.
Rear Window (1954)
La ventana indiscreta completa la trilogía de grandes clásicos del maestro del suspense.
En esta ocasión estaremos chismoseando a los vecinos a través de un fotógrafo en silla de ruedas con la sospecha de que uno de ellos ha cometido un asesinato.
¿Qué tal tío Alfred en la actualidad?
Dos películas en una
Algo que tienen en común estas tres películas es que el primer acto es larguísimo. Por ratos podrás dudar sobre si estás viendo la película que crees estar viendo.
Por ejemplo, en Psicosis, no entendía que tenía que ver una secretaria robándose una plata y dedicarle alrededor de treinta o cuarenta minutos a algo que me parecía una “sub-trama”.
Mismo caso con Los pájaros y La ventana indiscreta.
Pensaba: ¿y a qué hora comienza LA PELÍCULA?
Tras el paso de unos días para procesar mis conclusiones, llegué a la que considero más clara:
En la época moderna, en donde nuestra atención equivale a lo de un video de TikTok, estamos acostumbrados a ser enganchados desde el primer minuto. Los largometrajes modernos te agarran y no te sueltan porque saben que capaz que no vuelves.
Antes no era así. Don Alfredo dirigía slow-burns o películas que se van cocinando a fuego lento. Te presenta primero a los personajes para dotarlos de profundidad, de conocer sus motivaciones, sus maneras de ser y pensar, para que tú decidas si estás de su lado o no.
En las películas de suspenso casi siempre nos encontraremos a los/as protagonistas en apuros, normalmente, intentando zafarse de la amenaza en turno.
El tema, sin querer, es que lo que hace buena o no a la película es qué tanto te importa el destino de quien lo sufre. Cuando los personajes carecen de profundidad y solamente caen en una desgraciada situación, lo que les pase pierde impacto, porque no se les conoce.
Don Alfredo evita estos escenarios de indiferencia presentándote a sus personajes, para que los quieras, los odies, o por lo menos, entiendas sus motivaciones y lo mucho que distan de la perfección (como todos los seres humanos).
Y una vez que los conoces, ahora sí, comienza la aventura, el misterio, las situaciones incómodas.
Al principio odié la lentitud de los comienzos, pero cuando comprendí la razón (o por lo menos, es la historia que me gusta contarme), disfruté de las tramas. Son suspenso absoluto y sumamente disfrutable.
El suspenso no es lo que pasa, es cómo lo ves
Don Alfredo no solo te cuenta historias tensas, te obliga a verlas desde donde él quiere.
En La ventana indiscreta, la cámara nunca sale del departamento. Estás atrapado ahí con el fotógrafo, viendo lo mismo que él ve, especulando lo mismo que él especula. No sabes más que él, y eso te va carcomiendo.
En Psicosis, la cámara te juega chueco. Te hace seguir a ciertos personajes, armar tus teorías... y luego te cambia las reglas del juego cuando menos te lo esperas.
Y el sonido, ah. Esa escena de la ducha no sería nada sin esos violines chillones que te ponen los pelos de punta. En Los pájaros no hay música de fondo, solo graznidos constantes que te taladran.
Don Alfredo sabía que el suspenso no vive solo en la historia, vive en cómo te la muestran: dónde ponen la cámara, qué te dejan ver y qué te ocultan.
Como los buenos vinos: mejores con el tiempo
Quedé satisfecho y con ganas de ver más obras del aclamado director.
Las que mejor se sostienen en el tiempo siguen siendo Psicosis y La ventana indiscreta. En ambas se mantiene un ritmo in-crescendo, comienzan lento pero no dejan de crecer hasta el clímax final.
Las historias son buenas, todavía se sostienen como material de suspenso y pueden visionarse sin problemas. Incluso, por momentos parecen videolibros por el ritmo en el que avanzan las historias, acompañadas de diálogos ingeniosos y afilados. Casi todo aquí es guiado por personajes, lo que se conoce como character-driven.
La única que tendría un “pero” es Los pájaros, pero incluso, la crítica viene desde cuando se estrenó. Hay dos escenas que no revelaré en las que dices: no me jodas: si caminas y abres/cierras la puerta, te salvas. Son pájaros, no halcones de caza.
Sin embargo, si eres fan de “criaturas” que atacan a los humanos, es todavía disfrutable una tarde lenta de domingo, porque sí, esos pájaros joden mucho.
Calificación CRONOVERSO
Vi las películas en el orden en que las enlisté en esta entrada. Dicho lo dicho, mi podio quedaría:
[3] The Birds: innovadora en su momento, pero es la que más sufre con las dos escenas mencionadas antes. En su momento, seguro fue una gozada verla en el cine. Además, seguro que en aquel tiempo, causó algo del efecto que más adelante haría Tiburón (Jaws) con el mar.
[2] Rear Window: la vista del departamento del fotógrafo hacia el vecindario es detallada, minuciosa. Vista en alta definición de lo que pasa con todos y cada uno de sus vecinos. Sin embargo, el misterio se mantiene hasta el final, pues por ratos parece que es inocente el vecino que tiene pinta de asesino, luego parece que no, y el cómo se resuelve es fantástico. Suspenso absoluto, maestro.
[1] Psicosis: La indiscutible número uno. La escena de la bañera es un clásico del cine de horror. Una vez pasada la introducción de los personajes, conocer el Motel Bates, a su encargado, a su madre, y todo lo que rodea este misterioso lugar todavía vive en mi cabeza. El final es absolutamente inesperado, y aunque no soy experto en la vida y obra de Don Alfredo, estoy seguro que esta película le dio la fama de la que goza y que lo catapultó al olimpo de la inmortalidad.








